Galicia es un lugar único: verdes campos, mares con carácter, huellas de antiguas civilizaciones y celosa tradición y cultura. Si a esas características, le añadimos unas condiciones climatológicas únicas, obtenemos como resultado una gastronomía inigualable, con unos productos de la tierra de singular personalidad. Es el caso de los quesos gallegos, sabrosos lácteos con un sabor muy especial.
Estos quesos reúnen lo mejor de la tradición ganadera gallega y de la tecnología más avanzada, ya que novedosos sistemas de control de calidad se han asentado en los procesos de producción de estos lácteos para garantizar la máxima higiene y sanidad.
Por otra parte, los buenos pastos y un excelente ganado vacuno producen leche de reconocida calidad, lo que redunda en el sabor auténtico de los quesos. Las cuatro variedades que existen en Galicia tienen, además, como añadido a su reconocido prestigio, los controles de calidad que exigen los consejos reguladores de los quesos de Tetilla y Arzúa-Ulloa, al igual que sucede con los órganos rectores de San Simón y Cebreiro.



